Contrario a otros estados de salud, el autismo recibe la mayoría del tratamiento principal a partir de terapias no médicas. Mientras que algunos medicamentos son beneficiosos y útiles en el control del comportamiento y otros para el aumento de las infecciones por micosis, la mayor influencia proviene de las terapias ocupacionales y del lenguaje, cambios en la dieta y cambios en la nutrición. De igual forma, el evitar potenciales toxinas y sustancias perjudiciales son parte importante en la terapia del autismo.
Como ya se ha dicho, los cambios en la dieta pueden tener gran impacto también. Se ha reportado que el 70% de los niños con autismo han respondido favorablemente a dietas libres de gluten y caseína. Las primeras sustituyen en lo esencial todos los productos del trigo, con otras opciones como la papa, la soya y la harina de grano. El trigo, el centeno, la harina de cebada y la avena deben evitarse como alimentos procesados. Igualmente, muchos aditivos y preservantes contienen cantidades de gluten y deben ser monitoreados. Los elementos incluidos en la dieta son las carnes, el pescado, el arroz, las frutas, los frijoles, los frutos secos, las semillas y vegetables. Las dietas libres de caseína sustituye la leche de vaca con el arroz o leche de papa para cocinar. Con frecuencia se evita la leche de soya porque una elevada cifra de niños autistas no la toleran. Deben evitarse también el yogur, los helados, el queso y los pudines, no así el huevo. Hay que considerar también las dietas libres de levadura pero estadísticamente se ha comprobado que benefician a un porcentaje menor de individuos afectados. Los alimentos que deben ser eliminados en esta dieta incluyen el vinagre, los pepinillos, el chocolate, la mantequilla de maní, el maíz y el pollo. A pesar de la gran cantidad de alimentos que debe evitarse ingerir, hay otros muchos que ofrecen una dieta nutritiva bien balanceada que los puede también ayudar a mejorar el comportamiento y la función cognitiva.
Anteriormente no hemos referidos a los suplementos de vitaminas y minerales. Nuevamente, la Vitamina B6 y el magnesio han probado tener beneficio clínico en muchos niños autistas, y los antioxidantes como las Vitaminas A, C y E, además del selenio, pueden ser también beneficiosos. Otras vitaminas y minerales claves que pueden ser deficitarias, especialmente si los niños son sometidos a dietas restrictivas, incluyen las Vitaminas B2 y B12, el zinc, el calcio, el cromo y el molybdenum. También deben considerarse los ácidos grasos esenciales en cantidades adecuadas, especialmente los Omega 3. Finalmente, la prebiótica que promueve una bacteria “buena” en los intestinos, en vez del hongo, pueden incluir el acidofilo, el ajo y la cadena de triglicerios medios. Con frecuencia los prebióticos se emplean mejor en períodos de tiempo cortos y no de manera continuada.
Los medicamentos deben también considerarse en situaciones específicas. La nistatina anteriormente señalada es un producto antimicótico seguro que puede ser empleado en períodos de tiempo cortos y puede ser beneficioso para algunos niños. Igualmente algunos profesionales están empleando agentes chelating*, como el DMSA (por sus siglas en inglés, dimercaptosucinico acido, n del t) o el DMPS (por sus siglas en inglés, dimercaptopropano sulfonato, n del t) (en tópico), que son empleados con el fin de absorber el mercurio del organismo. También, se emplea un inhibidor de reabsorción de serotonina, antidepresivos y otros medicamente psiquiátricos.
Por último, la prevención y la acción de evitar debe ser la vía en el futuro, hasta tanto se haga evidente una imagen medioambiental más genéticamente definida del autismo En lo que respecta a las vacunas, ello plantea una difícil tarea general. Muchos sistemas escolares definen como requisito un registro completo de las vacunas aplicadas a menores antes del 1er grado, y no haberlos vacunado puede constituir un problema. Sin embargo, algunas vacunas como las de la hepatitis y la varicela pueden eludirse. Al no vacunar a su hijo contra la MMR sólo estaría exponiéndolo a una seria complicación viral, con solamente esperanzas de protegerlo contra el autismo. Lo más importante ahora debe ser la insistencia en la fabricación de una vacuna libre de Thermasol o cualquier preservante de mercurio etílico. Esto es algo frecuente, pero requiere de la vigilancia de los padres, con el fin de garantizar que este sea el caso. EL otro tema de prevención es la seguridad. Vagar y ahogarse son problemas que amenazan seriamente la salud de los niños autistas. Enseñarlos a nadar, enseñarles a reconocer las prohibiciones en las piscinas, llevar brazaletes de identificación, brazaletes de monitoreo, las medidas de seguridad en el hogar y el establecimientote redes de vecinos y personas que hagan cumplir las leyes relacionadas con sus hijos, son herramientas preventivas muy útiles.
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